domingo, 13 de septiembre de 2015

Calentar es Vital


¿Cuántos de quienes acudimos al gimnasio realmente calentamos antes de ejecutar la rutina con pesas? Si nos ponemos a analizar, descubriremos que pocos son los que se preparan de ese modo ya que la mayoría de los usuarios inician cargando el doble de su peso, al menos que esté haciendo demasiado frío.

Aunque les cueste creerlo, el calentamiento es esencial en la hora de llevar a cabo el entrenamiento dado que su objetivo radica en preparar los músculos mediante su flexión o estiramiento de los tejidos, evitándose así el riesgo a sufrir fracturas. Inclusive ayuda al sistema nervioso para que éste no se nos estrese al descargar fuerza.

No hay un programa como tal, de uno depende realizar el ritual de calentamiento que le convenga de acorde a sus necesidades. Un instructor profesional por lo regular tiende a ponerte en el área del cardio por ser de los más efectivos en desenvolver la temperatura del cuerpo. El sudar es una excelente señal de estar calentando.  

La ventaja de este clima caluroso que se da en verano suele ahorrarnos esta introducción porque de entrada uno ya entra sudando al gimnasio. Podría decirse que nuestros músculos se encuentran activos. Por eso se recomienda inscribirse a un gimnasio cercano de tu casa para que por lo menos camines 15 o 25 minutos tanto de ida como de regreso.

El calentamiento se clasifica en tres:
Estático: estirar sólo nuestras extremidades sin movimiento alguno. 
Dinámico: mover nuestro cuerpo de manera lenta y pausada.  
Balístico: son movimientos más brutos. 

El protocolo para calentar por así decirse, inicia con cinco o siete minutos de ejercicios cardiovasculares seguido de otros cinco o siete minutos de estiramiento dinámico. Depende de ti, extenderlo a veinte  minutos con la inclusión de hacer uno de los sets pero con nada de peso para ir anticipando al músculo para la carga y descarga. 

Ya depende de uno, sí aplicar o no un programa de calentamiento previo al intenso entrenamiento. Los beneficios son muchos, sobresaliendo la perfección. Sin embargo, el descartarla habilita el peligro de sufrir un doloroso desgarre como suele verse en cada invierno cuando los músculos se encuentran helados y tiesos.

Por ende, calentar es vital para nuestro éxito físico.

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